Comunidad panarra
Panaderos con alma, dentro de la app.
Luis Enrique Zamarro, el pan que viaja entre generaciones
Luis Enrique Zamarro comenzó haciendo pan para su familia. La masa madre y el recuerdo del candeal marcaron después su camino como panadero casero.
Paco Caballero Galisteo: el pan que siempre estuvo allí
Mucho antes de aprender a hacer pan, Paco Caballero ya tenía uno guardado en la memoria. Su historia comienza en Rute, con aquel pan semanal que su madre guardaba en una talega de lino, y continúa hoy alrededor de la masa madre, la familia y las ganas de seguir aprendiendo.
Erika García Sánchez
En Bellvís, un pequeño municipio de Lleida, el pan no es solo alimento: es territorio, es memoria y es compromiso. Erika García Sánchez llegó al pan desde la pastelería, como quien se adentra en el mundo de las masas con curiosidad..
Ana Belén Pedreño Abeijón
El pan siempre estuvo cerca de Ana Belén, aunque durante mucho tiempo no fuera ella quien lo amasara.
Carme Sala
El pan se ha convertido para ella en un espacio propio, casi íntimo. Un lugar donde el tiempo se estira….
Juan Caballé
Hay historias que empiezan sin avisar. La de Juan Caballé comenzó cuando tenía trece años, una noche cualquiera en su pueblo natal, Villa Rumipal
Ana Cristina Jurado
Entre hogazas, fotografías y recuerdos, Ana Cristina hornea pan con alma desde su casa
Patricia de Miguel
Horneo felicidad, la mía y la de quienes disfrutan de mi pan…..
Belén Padilla Ruiz – Málaga
El pan la acompaña desde siempre. Para ella, es tradición y armonía en la mesa..
Carmen Carpintero Rama
Comenzó a interesarse por la panadería de la mano de un amigo de su hijo, Edu “opelouro”………
Ana María Sevilla Arjona
En el corazón de Andalucía, en la ciudad de Antequera, vive Ana María Sevilla Arjona, cocinera en el colegio de primaria Infante Don Fernando. Su vida cotidiana transcurre entre los fogones del comedor escolar y la calma de su cocina en casa, donde cada semana da vida al pan. Su historia con la panadería comenzó […]
Luis Muelas Fernández
Amasa con las manos, y hornea con el corazón…